Las predicciones ¿son espirituales?


Glenda González


Si analizamos la historia de la humanidad, observamos en el hombre una gran tendencia a buscar las predicciones como forma de anticiparse al futuro y saber su destino.

Desde la antigua Grecia hasta nuestros días, la consulta de algún tipo de oráculo es parte fundamental de la vida; por ello, la mayoría de las anécdotas del pasado presentan al humano como víctima impotente de las fuerzas del destino, incluso en su esfuerzo por esquivarlo, tal como cuentan muchos relatos mitológicos y reales de grandes personajes históricos.




He tenido la oportunidad de estar en contacto y manejar herramientas predictivas, principalmente el tarot, el cual aprendí hace varios años. Como todos, he sido presa de grandes incertidumbres que me han hecho depender de un oráculo, y al igual me he dejado llevar por sugestiones positivas o negativas, según lo que me dicen en una consulta.

Muchas veces me he quedado esperando el acontecimiento anhelado que me habían pronosticado, en otras ocasiones me alegré por la ocurrencia de alguna predicción, aunque también llegué a lamentar el suceso de algún hecho negativo que me habían vaticinado, con lo cual terminaba, como todos, pensando que era víctima del destino.


A lo largo de estos años de búsqueda espiritual, llegué hasta a considerar que lo "espiritual" consistía en eso: utilizar herramientas psíquicas para lograr "conocer mi destino y alcanzar mis deseos".


No me daba cuenta que en ese momento solo estaba trabajando con mi yo inferior (ego) y que con ello me hacía más atractiva a las las imágenes negativas del plano astral, que se manifestaba a través de mis miedos y mis dudas.

Las sugestiones negativas me hicieron incluso a dudar de mi camino espiritual, hasta que comprendí que el error no estaba allí, sino en las creencias que mantenía sobre la espiritualidad y las herramientas que buscaba para ayudarme, entre ellas técnicas predictivas que me sugestionaban más hacia lo negativo.


El cambio vino cuando entendí que mi búsqueda y mis prácticas tenían como base creencias y emociones negativas subconscientes, que persistían a pesar de mi búsqueda espiritual. Con tantos pensamientos negativos en mí, ¿cómo podía generar situaciones positivas o agradables?


Emprendí entonces la tarea de cambiar mis pensamientos, labor nada fácil, pero que asumí con perseverancia y que ha dado resultados muy favorables en los últimos meses.

Esa experiencia cambió mi percepción sobre el tema de las predicciones y el futuro, el cual depende mucho de la tendencia positiva o negativa de nuestros pensamientos, emociones, palabras y acciones, que con su energía moldean nuestra realidad.

El siguiente extracto, tomado de la página web canalizandoluz.com explica al respecto:

“Cuando alguien nos dice el futuro, toma una fotografía de un momento energético que decodificará de acuerdo a su experiencia personal y a sus creencias.


“Es bueno saber que esos momentos fluyen constantemente y será la acción del yo inferior la que determinará cuál de esos momentos se precipite en el mundo visible.”

“Sea como fuere, en el mismo momento en que un futuro posible es "visto" y capturado por quien ha podido intuirlo, en el momento en que lo verbaliza cobra vida, se crea en el universo esa realidad con la forma de un embrión energético.”

“Debes pensar en él como un embrión humano el cual desde la misma concepción requiere cuidados. Si una mujer embarazada es fuerte, requerirá menos cuidados que si es enfermiza o no está bien alimentada, por ejemplo.”

“Lo mismo ocurre con los embriones energéticos creados por ideas o sentimientos tanto positivos como negativos. Crecerán si se los nutre para bien o para mal.”

“Si mueren porque no tienen la fuerza para prosperar y no se los expulsa del campo energético, serán cargados durante mucho tiempo hasta que su presencia active otros aprendizajes por contaminación... pudiendo llevar con el tiempo hasta a la muerte por enfermedad karmática de su cocreador, tal como un embrión que muere en el cuerpo materno y le produce gangrena”.


Una vez asimilado este aprendizaje, hoy por hoy, difícilmente acudo a un psíquico para saber mi fututo. Es algo que no me preocupa.

Me parece pertinente concluir la reflexión resaltando la importancia de reconocer nuestra capacidad de participar en la creación de la realidad y de confiar en que es el momento presente que vivimos, cuando nuestros pensamientos, emociones y acciones determinan nuestro porvernir.

Un determinado pronóstico apenas puede servirnos de brújula, indicando las rutas por las que nos lleva la situación actual, convirtiéndose en un posible camino que podemos energetizar o no, según lo decidamos con nuestro libre albedrío.

Por ello, es más fructífero preocuparse por el aquí y el ahora, procurando generar cambios en nuestro presente, terreno donde germinan las principales semillas del futuro.



Escrito por Glenda González.
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